Todos los putos años digo lo mismo: tengo que darle bola al blog, tengo que escribir mas. Termino no haciendo un carajo, vistima de la procastinacion y de la adicción al celular y a las redes sociales.
Esta noche voy a ver si puedo escribir prolijo y coherente (?.
Seguimos en cuarentena, aunque ya varios se hayan olvidado de la misma. Siete meses, medio año si lo ponemos en otras palabras. Pasó tan rapido, pero a la vez no. Igual nose,me acostumbré a esta nueva normalidad. Es más, te diría que me quedaria en esta situación, en esta pausa eterna, introspectiva. El mundo me genera cada vez mas ansiedad.
Me tuve que mudar de vuelta a la casa de mi mamá, tuve que optar por esto para que mis ahorros no se los siga comiendo la situación actual. Fue una buena desición el #volver. Mi cuarto de la adolescencia se renovó, me aceptó como si nunca me hubiese ido. Ahora traigo una mejor cama, libros con otra curaduria, un altar a Iemanjá, y miles de cachivaches.
Necesitaba estar con gente, en estos meses de cuarentena me di cuenta de que estuve mucho tiempo sola, cosa que amé y valoré y que seguiria eligiendo. Pero cuando te pasas al menos cuatro años a cuarenta minutos de tu pueblo "natal" , en un municipio en donde no tenes amigos ni conocidos, lo que mas aprendes es a apreciar los momentos de compañia en famila o con gente afectivamente importante. Una soledad impuesta a la fuerza y sin planificacion, la cual estare enormemente agradecida al azar.
Avanzo y retrocedo, y asi me voy manejando en esta cuarentena.
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